sábado, 16 de febrero de 2013

MI MADRE

Mi madre
Alguna vez fue buena
Cuando yo era pequeña
De muy niña
Ay, si ella volviera
Lloraba mucho
Llanto
Silencio
Y cacharreo en la cocina
Mientra mi padre
Fumaba
Y esperaba sus besos
Era una morena clara
Que creía en el viento
Porque esparce las flores
Que van a parar
A las tumbas de los muertos
Creía que como ella
Todo el mundo era bueno
Por eso no desconfiaba
Si un desconocido
La regalaba un caramelo
Delvolvía la sonrisa
A ancianos malintencionados
Porque ella creía
Que sonreirle a alguien
Era el regalo de Dios
Actuando a través de nuestros labios
Y callaba
Y todo lo decía en sus páginas
También ella
Lloraba toda la pena del mundo
La hicieron tanto daño
Que se volvió mala
No ha vuelto a llenar una pagina
Mi padre se volvió loco
Y acabó muerto en una esquina
Sin saber ya quien era
Ahora mi madre tiene una casa
Y una hija
Que no sabe si quererla
Hay en mis ojos
Tanta pena por ella

NO QUIERO NADA

No lo soporto más
Estos nervios
Este sufrimiento
De no ser amada
De vieja rota
Con el aliento negro
Y tú
Sigues a los pies de mi cama
Pesiguiendo mis sueños
Si pudiera tocarte
Si sintiera tu voz
En mis pensamientos
Pero solo puedo
LLevarte en mi cuello
¿Por qué no me ahogas?
Y terminas de una vez por todas
Con esto
Hoy
Nadie me regaló flores
Ni un beso
Hoy
te echo de menos
La cama vacía
El perro muerto
Y ese murmullo
De un loco
Que vive en el cuarto
Y yo
En el tercero
No soy muy diferente
De ese perro
De ese loco
Que murmura
La horas muertas
Por el pasillo
Habla con una señora
Que le ha pedido un beso
La invita a un café
Y ella se esfuma después
La muy zorra
Y el chilla
Y le amenazan
Con encerrarle
Si no cesa
Me golpearon el vientre
Y sangré una niña
Nadie me creyó
y yo me golpeaba
Y enseñaba los dientes
En medio de diez locos
Sentados en sus sillas
Esperando la escucha
De algún demonio
Alguien me dijo
¿Qué te pasa?
Que me la han matado
No tiene nombre
Ahora solo es un río de sangre
Unas tenazas
Una sala inhóspita
Una pesadilla
También un día
Rompí unos platos
Y pinté un corazón en la pared
Con pintalabios
También un día
Llené la pared de ojos
Y otro
Me rompí un zapato
También un día
Le dije te quiero
Solo se lo dije una vez
En diez años
Quiero morirme
Olvidar este mal trago
Estoy Loca
Creo en el amor
Te echo de menos
Y tú
Ya me olvidaste
Solo espero
Que reciba su castigo
Ya está muerto
Lo sé
Porque sus zapatos son rojos
Y en sus ojos
Brilla el demonio

viernes, 7 de diciembre de 2012

En la vida estamos tomando constantes decisiones.

Anoche soñé......

Anoche soñé que podía verme a mi misma cuando era pequeña y que esa niña era mala y hablaba conmigo. Que sueño tan extraño ¿verdad?

A mi niño

Anoche
Mientras dormía
Me pareció
Que estabas aquí
Y que revoloteabas
Por la cama
Para acostarte
Junto a mi
Pero no fue
Más que un sueño
Y la realidad
Es que estás lejos
Y que ya
No te acuerdas de mi.

¡¡¡NO QUIERO MÁS HOMBRES!!!!

Había una vez una señorita que no quería hombres en su vida. Por eso nunca se lavaba los dientes, ni el pelo, ni el cuerpo. No se cortaba las uñas de los pies ni de las manos ni usaba perfume o jabón. Así iba atufando sin peinarse ni lavarse la cara. Todos los hombres huían de ella y ella vivía muy feliz así. Todos los días su buen pan con queso y vino tinto. Y no le importaba nada más que ningún hombre se le acercara.

Una ratita coqueta

La señorita Ana se iba a ir a pasar el fin de semana a casa de sus padres. Antes de marcharse quiso dejar la casa muy limpita por eso fregó y barrió, limpió el polvo y el baño y no se olvidó de regar las plantas pero ¡ay! Que justo cuando iba a cerrar la puerta con su maletita y su paragüas ya que era un día otoñal  vió a una ratita presumida correteando por el salón. Esta ratita iba ataviada con una faldita roja de vuelo, un jersey de punto color negro, muy bien peinadita ella y con un lazo en la cabeza. A la señorita Ana le dio tanto miedo que cerró a toda prisa la casa y se marchó de allí corriendo y gritando "¡Una rata en mi casa!" "¡Una rata en mi casa!" ¡Ay, Dios mío!" y dejó a la ratita dentro.

Aquella noche la ratita cenó pollo con patatas fritas. Se puso un mantelito por encima de las patitas y encendió la tele. También puso incienso y encendió unas velas. Cenó muy agustito. ¡Ahora ella era la dueña de la casa! Más tarde se maquilló con los cosméticos de la señorita Ana y se puso un vestido negro ajustado. Se miró y remiró en el espejo del baño (no olvidemos que era una ratita muy presumida) y salió de fiesta. En su aventura conoció a un ratón muy apuesto y de bigotes rizados al que se llevó a su casa y en la camita, bajo la luz de la Luna, muy juntitos, se besaron.

La señorita Ana, mientras tanto, se lo había pensado mejor "Parece una ratita muy buena y limpia" "La acogeré en mi casa". Y ya la había comprado hasta un regalo.

Pero la ratita además de muy presumida era hippie por lo que se marchó con el ratón en una caravana pintada de flores psicodélicas a recorrer mundo.