Creo
Que ya no creo en Dios
Quizá de niña
Sin risas ni caramelos
Creo
Y sí
Creo
Que no creo en Dios
Porque todo lo que sembré
Con el sudor de mi frente
Y no solo
Para ganarme el pan
No me permitieron recogerlo
Asi que,
Mejor
Un anis
En compañía
De mi ángel negro
También caído
Igual que yo
Pero...
Pero...
No te preocupes
Hasta nos han levantado monumentos
Aunque yo
Nada quito
Nada robo
Quizá la eternidad
Al más maldito
Solo eso
Y dame un beso
Quiero creer
Que todo lo tengo
Y no es más
Que un trozo de pan
Y un beso
Y ni tú
Ni nadie
No
No podrán
Ante tanta dulzura y bondad
Confusión
En la sombra
Más oscura
Que siempre
Me persiguió
Y quizá siga
Y,
En realidad
Ni es Dios
Ni es Satanás
Son sus fallos
Los que me dan la pista
Nada Divino
Ni Satánico
Solo
Y solamente
Una absurda autoridad
Sin pies ni cabeza
Como el mundo al reves
Vergüenza ajena
De quien se supone con gran poder
Me conocen tan poco
Pillada en el desconcierto
Que he descubierto
Parte de la verdad
Y es
Como una tarta
Que sabe a maldad.
Dedicado a todos los malos que están en un poder que no merecen
martes, 12 de abril de 2016
sábado, 19 de marzo de 2016
A los 20
Jueves, viernes, sábados, domingos siempre absurdos. Horas gemelas cada día. Noches donde el alcohol y la música seducen. Indeseables que solo buscan una chica para pasar un buen rato. Chicas que solo buscan un par de oídos y un abrazo y aún así pasan un buen rato que después se convierte en odio y en asco. Se repiten los días, se repiten las noches, los momentos, las conversaciones. El murmullo del niño sigue igual, el llanto del río, el grito de las olas, el ocre de las hojas en otoño, los ojos del gato vagabundo. Igual.
La esperanza es siempre gris, como las paredes de esta habitación. De mi verdadera habitación. Al amanecer, los rayos de Sol acarician su oscuridad e intentan iluminar mis ojos pero la esperanza sigue matándome poco a poco con su presencia oscura. Corre por mis venas tiñiendo la sangre con su fuerza y todas las palabras, entonces, pierden su significado y todas las personas que conozco dejan de ser ellas para convertirse en esperanza. Solo esperanza, siempre esperanza. Los recuerdos me amenazan, canción amarga con un pequeño estribillo resplandeciente. Quiero ser como él. Contar con su inteligencia, su fuerza, su estilo. Le veo sentarse en un escalón de un portal. Mira el suelo y se abraza a sí mismo. Está cansado. No dormirá en casa. La noche, el portal y la amistad de un gatito solitario que junto a él se ha acurrucado son suficientes.
Un esfuerzo, un despertar silencioso, una mañana tibia, un atardecer lejano, unos ojos rasgados, en la ilusión, en el recuerdo. Un sentimiento intenso, un deseo, una amarga realidad, una amigo que consuela, una llamada a deshora, una noche sin dormir, un cuerpo frío, alguien nervioso, una mirada insegura y hermosa, una eterna confusión, personas que no son lo que parecen, palabras que protegen, Lunas que no son pálidas, días en los que siempre es de noche, despedidas que entierran un destino, distancia que hace olvidar, momentos que llegan de nuevo y vuelve a doler la despedida. Sentirse insignificante, buscar un modo de no ser malvada, hallar la manera de ser mala, secreto confesado por la decepción, corazón negro que se esfuerza por parecer dulce. Lunes, martes, miércoles vacíos.
viernes, 11 de marzo de 2016
Luz en su mirar
Y nunca
Le oyes llorar
Ella solo lleva
Las de él
Por sus tristezas
Y nada más
Porque no hay nada
Que la haga sufrir
Que ella misma
No sepa solucionar
Y, aún así
Escúchala
Merezca la pena
O no sea nada más
Que una más.
Le oyes llorar
Ella solo lleva
Las de él
Por sus tristezas
Y nada más
Porque no hay nada
Que la haga sufrir
Que ella misma
No sepa solucionar
Y, aún así
Escúchala
Merezca la pena
O no sea nada más
Que una más.
Amores inciertos
12-Marzo-2014
Se fue corriendo e intentando ahogar su llanto con una mano
sobre sus carnosos labios. Ágil e intensa, como la lluvia de sus ojos que
imaginé bajo el Sol radiante de esa feria en la que acerté, por suerte, y me
felicitó con los cariños de una vida en forma de muñeca, de una muñeca que se
escapó de la estantería.
Desde la ventana, manos en los bolsillos, la veo alejarse,
traspasando esa puerta que va a dar al otro lado. Al lado de los que no son
como nosotros. ¿A dónde irá? Ahora, ¿Qué hará?
13-Marzo-2014
No la he visto en el desayuno. Mis ojos han socorrido tristezas
disfrazadas y cuando me ha tocado el turno solo he cogido un panecillo para
dejar a Sara su tan ansiada mermelada. He indagado en las mesas y no he
descubierto su presencia. Tampoco en rincones, no se ha dormido, no la noto
cerca. He preguntado por ella y solo he obtenido silencios e indeferencia. Un
triste caer de mirada en Elena y un “déjame en paz” en mi compañero de cuarto.
14- Marzo-2014
Mis sueños esta noche me han dicho que aún no ha vuelto porque
no tiene reloj. He roto mi despertador para fundirme en la eternidad con ella.
15-Marzo-2014
Sigo sin noticias de ella.
20-Diciembre-2014
Aquí o en otro lugar. Vivos en muerte o muertos en vida sé que
estaremos juntos. Contigo me sentí en la adolescencia. Tú parecías tener
quince. No ha vuelto. Pero, a veces, me la cruzo. Pero sé dónde para y al
mirarla todas las cicatrices que me dejó parecen desaparecer. ¡Vuelve a escapar
otra vez de la estantería! Solo puedo suplicarte ¡Vuelve!
Y ella respondió a ese lamento:
Escapé también de aquel lugar para volver a mi estantería y
todas la noches la Luna media me chiva el secreto al mostrarme sus dos uñas
afiladas a punto de hacer explotar el Universo. No hago más que beber embebida
en tu recuerdo y como buena muñeca apenas me muevo. Aún no me he convertido en
intocable, así que si quieres romper el hechizo planea una cita, no vivas de
recuerdos, planea algo y no seas aquel cobarde que decía “no puedo”
En las trenzas de tu pelo
En las
trenzas de tu pelo encadené mis besos. Como flores que se marchitan a tu paso
por ser tú la más bonita. La que podía vencer al diablo. Después me dormí a tu
lado. Y te prometo que los besos que te di no eran despechados. Sencillamente
tu pelo encendió en mi un fuego de bondad y caprichos que no se curan con
caramelos. La almohada olía a ti y cada vez que te ibas y seguía durmiendo tu recuerdo me venía en sueños por el aroma sobre
mi almohada. Por eso susurré al viento que nuestras palabras de amor no se las
llevara a lugares inciertos. ¿Más valen los hechos? Las palabras son como
cuchillas en retretes de bar de mala muerte. Si puedes matar, mejor sigue… harás sangrar sin desdicha pero tampoco
bondad. Grité al viento, a altas horas de la madrugada, que te amaba y que por
eso, para desencadenar mi amor encadené a ti mis besos. Sí…susurros… a media
noche. Te despertaste por sueños inconclusos que te impulsaron a deshacerte el
peinado. Una cabellera reluciente nos iluminó y mi pobre padecer creyó, al fin,
haber encontrado su sitio. Nos iluminó más que la Luna, en su melancólico
cantar y mis besos, los que te di y prometí, en tu peinado volaron por el cielo
para los pobres, solos y desamparados. Y te fuiste con el cabello suelto y
cuando volví a cruzarme contigo solo me dijiste “la vida gira, volveremos a
vernos”
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