jueves, 11 de febrero de 2016

Para mi desconocido

Y sigo
Haciendo películas
Las mías
Mis películas
Sin,
Que las entiendas
Aunque entender...
Y sé
Quizá
Verdaderamente quizá
Y quizá
Verdaderamente
Por no decir un no
A Satanás
 Por no
¿Y qué sé yo?
Olvidar
A quien
Nos dio la vida
Y como
Buen padre
Sigue
De nuestra parte
Tras de ti
Tras de mi
No mires atrás
Porque es tu verdad
Solo es tu verdad
A veces
No quiero
Pero sé
Por fin,
Lo sé
Que estamo bailando
Sobre nuestra propia condena
Y no hay cipreses
Son sauces
De llantios
De agua
Como niña tonta
Y sé
Sólo sé
O demasiado sé
Que lo he visto
Porque me ha mirado
Tu mirar
Color
Color de lo que fui
O de lo que soy
Y lo que seré
 Y bésame
Porque
Al fin y al cabo
Creo
Que somos lo mismo
Aguas
De ríos
De vida
Más allá
De las estrellas
Y mi
Enhorabuena
Son de juguete
En un Universo
De mentira
Como bromas
A las que escupes
Por perseguirte
En tus pasos
Que apagan las farolas
A deshora
Y la noche
Solo esta noche
Pero no creas
Que soy merienda
de campos con olivos
Que no pudieron erradicar
Y aún queda ese suspiro
Espíritu eterno
De lo que fue
Y lo que será
Y aunque
A veces
Invente hilos
Que jamás podrás manejar
Soy dueña
Solo de mi persona
No he conseguido
Nada más
No tengo nada
Y por eso
Tengo todo
El mundo a mis pies
Solo,
Otra forma de ser
Te querré
Sí,
A ti también
¿Me querrás?
¿Mañana,
Seguirás queriéndome?
Soy la que
Quise ser
Soy la que soy
Y te prometo
Que sigo
Aquí
Eternamente
Por siempre
Y no
Un por siempre jamás
Te siento
A otros
También,
Y lo sigo intentando

Para todos los que en este momento me están acompañando en este viaje

miércoles, 13 de enero de 2016

Cruda realidad

El otro día le confesé a mi amigo:

- Mira, para mi es muy dura la realidad.

A lo que él contestó:

- Para mi también, pero solo cuando me miro en el espejo.


Hablando en plata

Ayer estaba con mi novio y con los amigos dando una vuelta. De pronto, mi amiga le dijo a mi novio:

- Creo que te falta cultura.

Él respondió:

- Bueno, si me dices donde la venden seguro que mi madre me la compra.

Le he dejado.

martes, 12 de enero de 2016

Dulce amargura

Dulce amargura
Mi voz pasea
Por campos en sequía




Y las nubes cantan
Y los pájaros se levantan

En tierra de nadie intenté ordenar mis pensamientos


Ideas encontradas, desordenadas, que se dan la mano en el corro adulto de un patio común a todos


No ha salido en las noticias aunque nos persigue hace siglos. Los periodistas no hacen caso, no interesa, sería un fracaso o pensarían que andan mal de la cabeza. Quizá no haya negocio con algo así porque quizá no lo sabe nadie o lo sepamos todos. El caso es que hay una enfermedad devastadora que lleva haciéndonos mella al mundo entero desde hace mucho tiempo. Al mundo por el mundo. Pisada tras pisada en una persecución al forastero, al que creen enemigo o al fugitivo. Al que regresa o nunca vuelve siguiendo la huella del que creen animal en peligro de extinción y que por eso mismo hay que eliminar. Y, sin poder alguno se creen con el derecho de hechos crueles manchando la dignidad de la que presume o no el que aún la tiene con razón. Y seguiré contando, repitiendo lo anterior. Hay una enfermedad devastadora que hace mella en el mundo entero. Dicen que se debe a trastornos psíquicos pero yo creo que es rabia por injusticias y abandono. Dicen que se llama Cancer pero yo creo que no es otra cosa que odio. Dicen que se llama depresión pero yo creo que son envidias que hacen caer en esa enfermedad a los que de verdad están enfermos, de maldad que les lleva al sufrimiento, la peor manera de sentirse aún vivo, por cierto. La ciencia camina despacio, seguro que los médicos coleccionan tortugas, por identificación, sean de verdad o de mentira. No creen en Dios, dan limosna para curar su conciencia de autómatas con carteles en la sala de espera que hacen callar a los más pequeños pero no porque les guste el silencio sino porque no soportan eso que tampoco quieren o no saben como curar. Y, por desgracia, los barrenderos no podran nunca limpiar las calles de esos zapatos y tacones que hacen sangrar las aceras y esas ruedas que deslizan mejor el viaje al haber dejado de ser cuadradas en carros peligrosos de bueyes y caballos. Hacen sufrir los asfaltos como mujeres dolidas en la cocina con niños reboloteando y yendo a los mercado o esperando colas en el paro para llegar a ser lo que sus maridos disfrutan en oficinas, centros privados o trabajos elitistas con fiestas tabú para ellas en las cenas y viajes, dormitorio de hoteles pernoctando en sitios elegantes, reservado y no, no solo era antes, ni hace tan poco ni ahora solo y quizá por siempre jamás. Disfrazado o con diferentes nombres siempre ha sido así o quizá ya deba irme a dormir. Otra vez pasa el tranvía pero no estoy amaneciendo en Londres. Tampoco es la película de Hitchcock pero creo que debo tener cuidado con los pájaros o volar en el de mentira (ojalá nunca nadie haga el aspaviento con los brazos aunque estoy segura que si es así ya vendrá otro para llevarlo, recogerlo y salvarlo) madrugando el día en que no se me peguen las sábanas y llegue a tiempo por fin, en la impuntualidad del reloj siempre ausente, en un devenir de momentos que me hacen olvidar que ya pasaron los diez minutos para que el arroz cueza y habiéndome salvado de la hervidura de un agua marchito que ha podido renacer con las lágrimas que han caido de la mujer que está preparando la cena. Eso es lo que digo, con ello alimentará a sus hijos. No lo ha dicho, no lo han visto, intenta lo contrario pero igualmente les está educando en la pena y, ahora, además, también se alimentan de ella. Ejemplos extraños de la madre naturaleza. Por eso reprochar o recriminar no merece la pena. Pero sigamos y digamos que ya preparé mis maletas para subir al avión que menos mal que llega. Aterriza mientras que yo me deshago de muletas y muletillas que no hacen más que difilcutar el camino. No tengo hermanos y por lo tanto tampoco sobrinos. Tendría otro hijo pero primero, creo, he de mirar más allá del río o preguntar a las estrellas, las pocas que se atreven a salir en un lugar como este y limpiar la noche de esos reproches, tal vez mezclados con derroches que acuden a nuestra mente cuando, apoyada sobre la almohada, intentamos descansarnos por un rato. Avanza retardada esa medicina maldita que no es capaz de erradicar esta enfermedad. Y sé que lo saben, yo no quiero decirlo y no sé si es mejor o peor pero creo que lo saben y también lo sé yo, quizá muchos otros... cómo decirlo. La enferdad más grave que existe en el mundo se llama Humanidad. Pero no todos aunque están por todos lados. Y aún así sí que estamos todos bajo el mismo Sol. Y, de todos modos, todavía pienso que intentan erradicar la cordura acabando con lo que tachan de locura.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Alguien

¿Dime,
Dime qué te ocurre?
¿Por qué?
¿Por qué estás tan lastimado?
Parece,
Pero solo parece.
Yo también estoy en el lado oscuro
O estuve
No lo sé
Pero
No importa,
No importa nada
De veras, chico
Por favor
Creeme
No importa nada
Absolutamente nada
Si coges mi mano
Si mi mano
Va tras de ti
Y la tuya
Tras de mi
Y si tú no puedes
Intentaré poder yo por ti
 Y si yo
Desfallezco
Intenta responder tú por mi
Tantas veces me dijeron
Quizá tantos consejos
No sean buenos
Yo quiero vivir
Por favor
Te lo pido
Aún blasfemando
En la iglesia
A un Dios
Sin sacrificio
Bajo el ángle caído
Al que mis lágrimas
Por ti
Te bañan de agua bendita
Y allí estaré
Siempre
Para ti
Y si fallo
No pido que me perdones
Solo que yo también
Estoy en el lado oscuro
Sonríe
Me digo
Al menos
Sonríe
Intenta
Intentemos salir 

A mi hijo y a ti

Dicen que soy mala
Muy mala
Pues cada mes
Pasan quince días
Ganándome el pan
Sin el sudor de mi frente
Y los otros quince castigada
En un infierno
Difícil de explicar
Inefable
Como los poetas místicos
O un más allá
No
No
No,
Digo la verdad
De casi niña
Con faldas
Y a lo loco
Un ministro
Medio Luna
Quiso mi capricho
Encaprichado de mi
Pero no se atrevió
A contar las estrellas
Por si pecaba de ingenuidad
O confundía los números
En mi ignorancia
De los astros de luz
En cada amanecer
Ahora
A mis treinta
Siempre recuerdo
Mis dos vínculos
Maduro
Niño
Ambos parecen rotos
¿Parchearlos?
¿Coserlos?
¿Hechizos eternos?
Sufro
Con cada rayo de Sol
Que me recuerda
Y sola
En mi soledad
Le pido a Dios
Sin rechistar